¿Cuánto cuesta una identidad corporativa? El tema tabú. El MIEDO a invertir y delegar en profesionales se transforma solo cuando lo haces y ves los resultados, mientras tanto puede ser un error que solamente nos haga perder ventas. Entonces lo que te pudiera parecer mucho, lo ves, y no es NADA en comparación con lo que te deja. Te dejo unas preguntas para que reflexiones sobre cuánto cuesta lo siguiente:
• ¿Cuánto cuesta un trabajo bien hecho?
• ¿Cuánto cuesta la tranquilidad?
• ¿El éxito?
• ¿El tiempo?

Podemos ponerle precio o valor. Si es un precio costará un X que se pagará con gratitud y si hablamos de valor, no tiene precio, es incalculable.
Una identidad corporativa no es “cara” si estamos hablando de calidad. Como todo. Muchos quieren y te dicen “solo un logo, algo barato por favor”. Ahí entramos en algo que NO ES calidad. El “logo sólo y ya” no es nada sin un branding que comprenda todos los elementos necesarios para la creación de una marca.

El trabajo de un diseñador gráfico es, cómo todos, es un resultado de formación, vocación, experiencia, herramientas y tiempo. Cobra en base a lo necesario para que tu marca sea desde su nacimiento algo sólido y consistente sobre lo que construir todo lo demás con una buena identidad visual.
El branding que crea un diseñador gráfico engloba: ideas y propuestas, edición, modificaciones, psicología de color, jerarquía tipográfica, elección de elementos gráficos, aplicaciones necesarias, exportar los documentos a calidad para difundir, producir, etc., recepción de llamadas y correos, comparación de proveedores, entre otras. Ellos pueden hablarte de los imprescindibles para que una marca enamore. Todo al final si lo piensas, no es caro, es, trabajo. El branding costará X, pero VALE la base de toda tu marca, vale la calidad de un trabajo bien hecho, vale tu tranquilidad, el éxito que puedas obtener y el tiempo que invertirás en tu verdadero propósito en tu marca.

Puedes conformarte con cualquier cosa para salir del paso y luego tener que volver a dar pasos atrás porque te des cuenta de que lo que tienes no es suficiente.
Puedes caer en el error de hacerlo DIY por “ahorrar” y que te salga todo mucho más caro. Cada uno es bueno en algo, cada uno tiene una tarea o una función determinada para que un proyecto salga adelante. Más que nada porque se ha formado para ello y tiene aptitudes o experiencia necesaria para ello. Plantéate cuál es tu función principal y no pierdas tiempo ni energía en algo que quizá es menester de otro.
Cómo dice mi madre: “lo que bien está hecho, bien hecho dos veces está” o “lo bien hecho, bien parece”.

No te fijes solo en el precio, fíjate en la experiencia de quién te está hablando, en los testimonios de sus clientes, en las empresas que han confiando en sus servicios y por qué, fíjate en sus proyectos, ejemplos de sus trabajos… Quizá eso te dé una idea mucho más aproximada de lo que vas a pagar por su trabajo. Porque no es lo que cuesta, sino lo que vale, repito. No vivamos con el cuánto cuesta por delante.
¿Ahora cuánto crees que VALE una identidad corporativa? No cuánto cuesta.

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